domingo, 16 de marzo de 2008
Achacar este texto al autor, yo en este caso, es sólo una manera más de interpretarlo aunque en todo caso se trata de una simplificación. Por supuesto, soy la condición necesaria de su existencia, como también lo es que exista oxígeno en este despacho, que llegue la luz, entre otras. Independientemente del grado de implicación de cada elemento, este primer post abre unas puertas a la comunicación pero a la vez cierra otras. Al tratar de marcar una diferencia en mi teclado para ser condición necesaria selectiva de la comunicación me acoplo a un sistema autopoiético que trascurre ajeno a mi voluntad. Se trata del vasto universo comunicativo que define a la sociedad. Por supuesto, con este texto voy a irritar de alguna manera la comunicación y ésta a la vez a algunos sistemas psíquicos que toman asiento delante de un ordenador. Pero en ningún caso estoy en condiciones de asegurar, qué posibilidades de comunicación se abren con este nuevo post, y más importante aún, qué comunicación es excluida.

Les agradezco que acoplen su sistema psíquico a la comunicación aquí expuesta,

F.

Tags: ciencia, sociedad, historia de la ciencia, sociología de la ciencia, filosofía de la ciencia

Publicado por FGRM @ 9:16
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